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La moda y el clima




Cuando el COVID-19 entró en nuestras vidas el pasado 2020, destacó la interconexión de nuestras vidas y la incertidumbre que rodea a las economías globales,empresas y sociedad.

Del mismo modo, las protestas asociadas con el movimiento Black Lives Matter y protestas feministas, han aumentado la presión para resolver problemas sociales, problemas que incluyen a gran parte de la sociedad, y con ello a la industria de la moda. El turbulento 2020 marco mayor conciencia de los desafíos que la industria enfrenta, transparencia en las cadenas de suministro, emisiones de gases de efecto invernadero, estructuras de empleo, sobreproducción y despilfarro.


Estas problemáticas y su correspondientes demandas se hacen más evidentes ante la amenaza del cambio climático, que se prevé creará impactos socioeconómicos acelerados en

los próximos años, si no tomamos acciones coordinadas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Podemos esperar ver crisis cada vez más comunes como las ondas de calor, aumento en los niveles del mar y daño a los ecosistemas que son vitales para nuestro futuro.


Definición del ciclo de valor de la moda


La industria de la moda comprende un ecosistema complejo de procesos, productos y servicios tradicionalmente llamados cadena de valor y más recientemente definido como el ciclo de valor de la moda.

¿Conoces en qué consiste este ciclo?


El ciclo abarca la producción de materiales, la preparación de telas, los procesos húmedos, las actividades relacionadas con la venta minorista, el uso de prendas de vestir y las actividades de fin de uso, como el reciclaje y los modelos comerciales circulares.


Expectativas crecientes de sostenibilidad


El COVID-19 ha tenido un efecto significativo en la industria de la moda, interrumpiendo las cadenas de suministro, cerrando muchos de los puntos de venta minoristas del mundo y creando un nuevo nivel de conciencia pública sobre la salud, la seguridad y la fragilidad de nuestro planeta. Esto ha obligado a las marcas y a los jugadores de la industria a tomar decisiones difíciles, comenzando por repensar los modelos de distribución.


Al mismo tiempo la pandemia ha comenzado a generar en los consumidores mayor inquietud respecto a los temas de sostenibilidad, cadenas de suministro eticas y cambio climático, como lo demuestran movimientos como “Friday 's for Future” o "Fashion Revolution" los cuales buscan educar a la sociedad para repensar cómo, cuándo y qué compramos.


El problema

Si la industria de la moda no acelera su respuesta al cambio climático, para el 2030 producirá alrededor del doble del volumen de emisiones requerido para alinearse con las vías de calentamiento global del Acuerdo de París firmado en 2016.


Este acuerdo firmado por más de 194 países fue el primer pacto internacional que buscar velar por las condiciones climáticas del mundo. Una respuesta directa a la amenaza del cambio climático, con un objetivo a largo plazo de mantener el aumento de las temperaturas de la superficie del planeta por debajo de 2 °C sobre los niveles preindustriales y limitar cualquier aumento a un máximo de 1,5 °C.


Todos los actores en el ciclo de valor de la moda tienen el potencial de reducir significativamente las emisiones de carbono y ayudar a poner a la industria en el camino de 1,5 grados, ya sea a través de esfuerzos coordinados o elecciones de consumo sostenible.


¿Quién puede actuar?

Las marcas y los minoristas influyen en todo el ciclo de valor. Las decisiones tomadas en la mesa de dibujo de los diseñadores, las políticas establecidas por los gobiernos alrededor del mundo, las elecciones de los empresarios y las estrategias de fin de uso se encuentran entre los muchos factores que influyen en los niveles de emisiones.


Las fábricas, los productores de materiales y otros actores deben estar completamente involucrados y comprometidos con los programas que buscan reducir las emisiones de CO2. Las marcas y los minoristas deben ayudar a los actores de la cadena de valor a rastrear, analizar y comparar sus emisiones de carbono y mejorar la transparencia.


Sin embargo, quien tiene la palabra final es el consumidor. Sin demanda no hay oferta.


Como consumidores debemos trabajar para extender la vida útil de nuestra ropa, calzado y accesorios Podemos hacerlo lavándo las prendas con menos frecuencia y a temperaturas frías, asegurándonos de reciclar o permitir la reutilización creativa, en lugar de tirar las cosas.


Mejorar nuestros hábitos de consumo es clave en la búsqueda de una industria más sostenible. Marcas como Unwaste existimos gracias a la necesidad y búsqueda de consumidores por productos más amigables con el medio ambiente. Grandes cambios se generan con pequeños pasos.


Desde el aumento del nivel del mar, hasta las lluvias extremas y las olas de calor más poderosas, las consecuencias del cambio climático ya no pueden ser ignoradas, ni por la sociedad ni por la industria de la moda.


La mayoría de las acciones para reducir las emisiones de carbono ahorrarán dinero a toda la cadena de valor, pero más importante, asegurará un futuro para las generaciones que aún no han llegado.

Recordemos que es momento de actuar por que si no somos nosotros entonces ¿Quién? y si no comenzamos ahora entonces ¿Cuando?.

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