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Cuando la tradición se transforma en innovación

Las tradiciones que mantenemos son anclas en nuestras vidas y forman una parte fundamental de nuestra identidad.


En la historia de Guanajuato, ninguna actividad ha sido tan trascendental y tradicional como la realizada por las tenerías en León, el curtido de pieles junto con la fabricación de calzado ha caracterizado a la ciudad a lo largo de los siglos. En la actualidad el 65% de curtidos, acabados y el 70% del calzado en México es producido en la región.





Se pueden rastrear los orígenes de la curtiduría local desde el siglo XVII, pocos años después de la fundación de la Villa de León, mientras que los antecedentes referentes a la manufactura de calzado los podemos encontrar desde 1645 siendo Andrés


González Cabildo el artesano zapatero más antiguo del que se tenga registro, desde ese entonces y hasta el siglo XIX, eran actividades principalmente de autoconsumo y artesanal.


Poco antes de que el siglo XX diera inicio, industriales franceses impulsaron esta industria, mediante nuevos métodos para curtir cueros para suelas, proceso llamado “curtición al cromo”, de esta manera se aumentó la calidad del producto final.



Después, con este método se crearon las primeras plantas curtidoras o también llamadas tenerías, fue la introducción de la energía electrica un factor que ayudó a que industria curtidora se volviera dominante en la ciudad y para el año de 1920 León ya era conocida como la Ciudad de los Talleres.


En la actualidad, la industria de la curtiduría y el calzado es la más importante de la ciudad de León, en donde además se elaboran chamarras, cinturones, portafolios, billeteras, ropa y ornamentación para la charrería con calidad de exportación.


Las pequeñas picas, tenerías, fábricas, han ayudado a establecer la identidad de los leoneses con estos oficios artesanales que han sido parte de la tradición de nuestra ciudad a través de los siglos.


Hoy, el curtido al cromo representa el 95% de la producción de cuero para calzado, el 70% de la producción de tapicería de cuero y el 100% de la producción de ropa de cuero. El dicromato de sodio es la principal materia prima utilizada en el proceso de curtido al cromo, es un carcinógeno y causa daños en la sangre, los riñones, los ojos, el corazón y los pulmones. El secado al sol y la ebullición pueden oxidar y convertir el cromo 111, utilizado en el proceso de bronceado, en el cromo hexavalente altamente tóxico, el cromo V1.


El mundo de los negocios no renuncia a la importancia de la tradición. Muchas empresas se enorgullecen de sus historias y se esfuerzan por mantener técnicas, productos e instalaciones que han sido esenciales para su marca durante mucho tiempo.


Sin embargo, al mantenerse firmemente fieles a su herencia, las empresas pueden correr el riesgo de quedar obsoletas. Si el mantenimiento de la tradición comienza a convertirse en un pretexto para resistir el cambio, las empresas corren el riesgo de volverse ineficientes, obsoletas y no competitivas en el panorama del consumidor moderno.


Lo que hacemos hoy en día en UnWaste es apegarnos a nuestras tradiciones, pero innovando en la forma de cuidar a nuestro

planeta. La herencia cultural y laboral que nos ha dejado la ciudad, con esta industria tan rica como la es el cuero y el calzado, y retomando procesos artesanales, pero también viendo hacia el futuro de nuestro planeta. Cada decímetro desperdiciado de cuero, son químicos, contaminación y recursos desperdiciados. Cuidemos del futuro que queremos dejarle a nues


tras futuras generaciones, sin olvidar nuestra identidad.



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